
Despertar oyendo un cántico monótono, inteligible, apenas inaudible pero redoblando en los tímpanos y en lo más recóndito de tu cerebro. Apenas se ha hecho de día y el exótismo se abre camino desde los oídos hasta las venas por transfusión directa; el almohacid nos recuerda que estamos inmersos en un punto lejano del planeta tierra, en Amman.
Un nuevo día la luz iluminara las ruinas romanas de la ciudad antigua, las bulliciosas calles del centro, los escaparates caragados de oro donde las novias compran sus dotes, los mercados y los palacios, las miserias humanas y los hoteles de lujo...cesó el reino de la noche en Amman, aunque...volvera.
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