de maig 31, 2006

El mejor secreto; Oman VI

El mejor secreto de Oman no son sus gentes, ambables, hospitalarias, tolerantes y siempre dispuestas a ayudar al viajero. No, no hablamos de la variopinta geografía humana cuando nos referimos al secreto de Oman.

Tampoco son sus bellas ciudades; ni la embriagadora y siempre bella Muscat, ni la divina y exigente Nizwa, ni tan siquiera la blanca ciudad costera de Sohar y tampoco la antigua Sur, anclada en una bahia de hermosos dhows surcando sus costas tal como un día hicieran el mítico Simbad el Marino o el renombrado Marco Polo.


No guardan dicho secreto las eternas arenas de Wahiba, donde los atardeceres son rojos y las noches blancas por el brillo de las mil estrellas que en ellas se aglutinan. Wahiba, hogar del último orix, refugio de dromedarios y poblados de nómadas jaimas.

Ni siquiera son sus virginales costas en las que las tortugas rompen sus cascarones para salir al sol, donde los tiburones se dejan arrastrar jugando con la resaca, hasta las mismas orillas de Khasab y los delfines escoltan a los antiguos dhows que cargan intrépidos marineros.

El mejor secreto de Oman lo guardan celosamente las montañas; en un vano entre las rocosas se abre subitamente y sin previo aviso, la vida. Vida que simboliza el agua. Preciado líquido cayendo desde las cascadas, que discurre entre piscinas naturales, y llega hasta las orillas calmando la sed de palmeras y plantaciones. Agua limpia, agua clara, agus dulce, agua fresca, agua oculta al resto de mortales que jamas imaginamos que tal belleza podría ocultarse en los numerosos Wadis de Oman.

Inshala el secreto sea guardado de infieles que prostituyan este paraiso.

de maig 29, 2006

Ras al Jinz; Oman V



Acampar bajo la ténue luz de las estrellas en la reserva natural de Ras Al Jinz. Ser guíados por hombres de blancas túnicas que te muestran su más preciado tesoro; la gran tortuga verde que cada cuatro años vuelve a la misma pequeña cala para hacer un agujero en la arena y dejar alli su futuro.

Y con el alba, volver sobre tus pasos para descubrir que la gran tortuga ha vuelto al mar, dejando su rastro en la arena. Míticos animales que tienen escrito en sus genes que algún día han de volver a Ras Al Jinz.

de maig 26, 2006

Khasab; Oman IV





Soc mediterrània, no ho puc negar. Soc de mar i de salitre, de platja i de sol, de pell que no es socarra llevat quan el mal ve d'Almansa. El meu Mediterrani per a mi és més que un mar, però la mar ho és tot.





Com en qualsevol parella, la mar i jo hem tingut les nostres disputes i les nostres reconciliacions; l'estime. L'estime a l'estiu quan em refresca i l'estime a l'hivern, quan ella tan magnífica escolta les meues pregaries o se'n beu les meues llàgrimes.




La mar i jo ens hem tornat a trobar; com en el millor somni l'he trobada turquesa i calmada, l'he trobada al darrrere d'una muntanya i l'he trobada en una cala d'arenes blanques e inmaculades. L'he trobada a Khasab i m'ha rebut farcida de vida, taurons, cavallets de mar, dofins i estranys vaixells que penetraven en ella. Allà on s'acaba el món, comença Khasab.

La mezquita entre las mezquitas; Oman III

Dejadme que os narre una historia:

En un país donde siempre brilla el sol, en una ciudad que se dispersa entre el mar y las montañas, donde los hombres visten de blanco y las mujeres se cubren de negro y oro, se erigió una mezquita para commemorar el reinado del Sultán. Obsesionado con salir del ostracismo al que occidente le habia condenado, el rico mandatario quiso eregir, en honor a Mahoma, el más bello monumento que jamás hombre alguno hubiese podido soñar. De este modo, mando levantar una obra faraónica de marmol blanco que brillara más que el sol, la decoró con bellos jardines y preciosas fuentes donde los pájaros y los hombres calmarían su sed y se guarecerían en la sombra de los mejores frutales, en sus techos colocarían las más ornamentadas y hermosas maderas de Oriente, y sus fieles pisarían la más bella y larga alfombra que las manos iranís fueran capaces de tejer, traerían los mejores esmaltes para sus mosaicos interiores, los más diestros artesanos para la confección de sus murales, y cuando la noche destronara al sol, los creyentes seguirían acudiendo a la llamada del almohacid iluminados por la lámpara más grande de toda la humanidad. Y para demostrar cuan grande es el poder del Sultán, la mezquita permanece abierta a fieles e infieles, y sus puertas de perfumado sándalo nunca se cerrarán.



Así nació la Gran Mezquita de Oman.

de maig 23, 2006

Old Muscat, Omàn II

De petita em quedava embelesada amb les faules de les Mil i Una Nits, avui encara somni amb odalísques que ballen la dansa del ventre cobertes de gasses multicolors i pedreria als malucs, que prenen el chai amb gots de vidre fi ribetejats d'or mentre trepitgen catifes de fil iranià amb la suau llum d'una espelma com a fons.

Si tot això avui encara tinguera lloc, si algun califa tingués un harem de belles dones de llargs cabells negres que ballaren al so d'una darbuca, necessàriament hauria de ser entre les parets del Palau Alan.


Flanquejat a terra pels Forts de Al Jalali i Al Mirani, guardat gelosament per la mar de qualsevol atac de pirates a la deriva en el Mar d'Aràbia, el Palau Alan representa tots els faustes d'un món ancestral que ara per ara no te cabuda llevat d'Omàn. Sostres que dibuixen amb indi un cel d'estrelles daurades, pilars que eleven fins a lo diví la figura del sultà i una blanca i polida balconada de marbre mitjançant la qual arrimar-se al poble de tant en tant.



Qui fòra la filla del sultà per jugar a donar la llibertat als coloms missatgers que travessaren les altes reixes de la porta! qui fòra sultà per gaudir dels privilegis de ser un Dèu entre els mortals! Qui fòra, ni tan sols, el gat de la sultana per tal de caminar amb port elegant sobre les llises rajoles del Palau d'Alan...